MARZO 2025

Marzo

Esta exposición nos invita a un recorrido visual donde la interpretación de lo físico y lo emocional se encuentran en una rica diversidad de perspectivas. A través de una cuidadosa selección de artistas, tanto emergentes como consolidados, la muestra ofrece una reflexión profunda sobre temas universales como la identidad, la memoria, la transformación y la interacción con el mundo humano, natural y digital. Cada pieza de esta exposición busca no solo representar, sino también cuestionar y redefinir lo que entendemos por lo físico, lo emocional y lo trascendental.

En la sala principal, Analia Das Vinhas nos sumerge en Ecos Internos: Cartografía de lo Invisible, una serie fotográfica que descompone la identidad humana en fragmentos sensoriales y emocionales, explorando la idea de la memoria colectiva como una proyección visual que juega con la percepción del espectador. Las imágenes, casi etéreas, desvelan una visión fragmentada y poética de lo invisible, invitándonos a reflexionar sobre cómo nos construimos a través de nuestras experiencias. Constantinos Biliouris, con su serie Quimera, fusiona lo humano y lo divino en una narrativa visual que reinterpreta elementos esotéricos y surrealistas, creando una atmósfera vibrante donde los límites entre lo físico y lo espiritual se difuminan. El uso de simbolismos y formas arquitectónicas proporciona una estructura visual robusta, mientras que la paleta cromática explora los matices de lo sublime.

Por su parte, Pilar García nos invita a una reflexión sobre la conexión entre la humanidad y la naturaleza en su obra Alma. A través de una serie de pinturas donde el color se convierte en el medio para representar lo intangible, Pilar crea una atmósfera donde la fuerza vital de la figura humana se fusiona con la energía de los paisajes naturales que la rodean. Cada pincelada es un suspiro de vitalidad, un gesto que desafía la barrera entre lo orgánico y lo espiritual. Reyes Pérez se adentra en el cuerpo femenino con Fuerza Interior, una serie de tapices de tufting donde lo sensual y lo expresivo se encuentran en una mezcla de materiales que simbolizan la transformación de la mujer en la sociedad contemporánea. El uso de líneas curvas y texturas permite a la obra transmitir una poderosa sensación de emancipación, fuerza y belleza.

En la sala intermedia, el trabajo de Jean-Marie Guyaux en Reinterpretaciones Pop nos introduce al universo del arte digital y el Glitch Art. Guyaux toma los iconos de la cultura popular y los reinterpreta, fragmentándolos a través de un proceso digital que genera una nueva visión de lo clásico, transformando lo familiar en algo distorsionado y sorprendente. El uso de la tecnología como medio de creación ofrece una reflexión sobre cómo la percepción de lo «original» se ve alterada en la era digital. Yuugen (María Muñoz), por su parte, con En busca de la esencia, nos invita a un viaje introspectivo hacia el autoconocimiento. Mediante tintas ecoline, la artista construye composiciones llenas de color y contraste, donde los recuerdos, las cicatrices y las emociones se funden en una narrativa visual. La obra revela la lucha interna por integrar los opuestos dentro de uno mismo, sugiriendo que la aceptación de nuestras partes más oscuras y luminosas es fundamental para alcanzar la paz interior.

En la sala abovedada, la obra de Andrée Collin explora la compleja relación entre la mente y la memoria, abordando las enfermedades mentales mediante esculturas que generan un profundo cuestionamiento sobre nuestra percepción de la fragilidad humana. Con formas abstractas pero cargadas de simbolismo, las piezas de Collin actúan como metáforas de las luchas internas que nos definen. Sara Bastante, con Human Nature y Evolution, presenta una reflexión visual sobre la conexión profunda entre la humanidad y la naturaleza. Mediante una paleta de colores vibrantes y composiciones emotivas, Bastante no solo captura la belleza de la naturaleza, sino que también reflexiona sobre cómo las fuerzas naturales influyen en nuestra evolución personal. La obra de Bastante invita a mirar más allá de la superficie, a conectar con lo esencial y a cuestionar las raíces de nuestra existencia.

Finalmente, en una sección especial, Victoria Yuste nos sorprende con su serie escultórica intuitiva, que explora la relación entre el cuerpo humano y la materia a través del uso de resina. Cada escultura refleja la fragilidad y la fortaleza de la figura humana, capturando momentos efímeros de transformación y crecimiento. Yuste no sigue un diseño preestablecido, permitiendo que el material guíe el proceso creativo, lo que da como resultado piezas que, a través de su acabado orgánico, evocan la conexión entre lo humano y lo natural. Juan Silva, con su uso de materiales reciclados y orgánicos, nos invita a reflexionar sobre la memoria, la identidad y la permanencia a través de sus esculturas. Con formas evocadoras que despiertan una conexión emocional profunda, Silva explora la transformación constante del ser humano y su relación con el entorno que lo rodea.

Cada uno de los artistas presentes en esta exposición ofrece una mirada singular y profunda del mundo, desde perspectivas que fusionan lo conceptual, lo emocional y lo trascendental. Esta muestra es una experiencia visual única que abarca lo innovador, lo crítico y lo introspectivo, invitando al espectador a conectar con el arte contemporáneo de una manera más profunda, enriquecedora y transformadora.